El morbo mediático oculta el valor informativo
Las cámaras concurrieron tras la búsqueda del dolor, la miseria y la ignorancia.
Sin ningún respeto por la familia del muerto un ejército de “periodistas y camarógrafos” invaden la intimidad familiar de los Carabajo, la familia de un joven que murió arrollado en una autopista de los Estados Unidos. Hurgan en los rostros de dolor, las expresiones de desconsuelo y completan su macabro producto comunicacional con frases hechas, descripciones de mal gusto, y luego complementan con la ubicación del escenario del drama en conjugación con la pobreza, el abandono y la miseria.
El pobre discurso periodístico se muestra en televisión con el complemento de rostros compungidos de presentadores de televisión expertos en exteriorizar y multiplicar lo que interpretan como sensacional.
Pero qué hay en la noticia de un hombre muerto por accidente, acaso la circunstancia de que ocurriera en los Estadios Unidos o en España hace diferente a si el accidente se produjera en cualquier avenida o calle de una ciudad del Ecuador. Porque para mostrar escenas de dolor en el drama íntimo que padecen las personas que pierden a sus seres queridos; les bastaría a los periodistas y camarógrafos cumplir guardia frente a las puertas de las casas de velaciones.
Si sólo el drama humano, el padecimiento y la miseria es noticia, pues para qué y por qué aguardar el amanecer en las salas de los aeropuertos, y seguir el cortejo fúnebre hasta remotas comunidades rurales; si rostros de dolor y gritos de llanto podrían encontrarlos en cualquier velorio.
Acudir a una cobertura con la única consigna del sensacionalismo obnubila al mediocre anunciador de la tragedia, y, lo que es peor, oculta la información trascendente y realmente importante.
En esa suerte de avidez por el escándalo las coberturas de temas de los dramas humanos de la migración y de “justicia indígena”, consideran al campesino pobre como objeto manipulable. Y al hecho noticioso como el drama necesario para afectar al televidente. En esa pérfida actividad alejada de los principios, en los noticieros de televisión se mostraron esta misma semana imágenes tras el manipulado anuncio de “justicia indígena”, de adolescentes maltratados por hombres y mujeres, eran sus propios padres obligados por ese círculo de poder y presión de la masa llamada comuna y la presencia solicitada de las cámaras de televisión y periodistas a castigar con abominables flagelaciones y a someterlos a la vergüenza pública, sus delitos hurtos adolescentes.
Así muestra la televisión y los otros medios a toda una comunidad de personas dignas, tan solo ocupándose y ensañándose con sus particulares momentos de descomposición, ebriedad y drama. De esa manera se magnifica el drama y quedan ocultos y permanecen invisibles todos los otros valores presentes en una sociedad magnífica y diversa.
jueves, 19 de febrero de 2009
jueves, 5 de febrero de 2009
La proximidad con las FARC si estaba en el Ministerio de Gobierno
La proximidad con las FARC si estaba en el Ministerio de Gobierno
El implicado en la indagación de un presunto caso de tráfico de narcóticos y de influencias, Ignacio Chauvín, pareció para confirmar que las relaciones con las FARC sí estaban establecidas desde el Ministerio de Gobierno.
Chauvín, un dirigente de Movimiento país en Pichincha se desempeñó como subsecretario de Gobierno, cuando Gustavo Larrea estaba al frente de esa cartera de Estado. Hoy es vinculado en una investigación que lleva la Fiscalía de Guayaquil sobre un caso de narcotráfico en contra de tres hermanos Ostaiza, quienes oriundos de Malacatus – Loja, constituyeron en los últimos tres años una red de influencias al más alto nivel del poder constituido por Alianza País.
Dado por desaparecido, Chuavín, se entrega a la Fiscalía en Pichincha luego de hablar con los presentadores de televisión de los programas noticiosos con mayor sintonía en la mañana; ofrecer declaraciones públicas a los medios en las puertas de la Fiscalía, y de desplazarse en motocicleta y recibir vítores de partidarios de Alianza País, en plena calle. En esas declaraciones públicas se autocalifica de “revolucionario, amigo de Raúl Reyes el miembro del secretariado de las FARC, muerto en el campamento que había hecho su centro de operaciones en Angostura, ese apartado de selva ecuatoriana junto al río Putumayo en el frontera con Colombia.
La aparición de Chauvín puede ser interpretada bajo dos lecturas probables: le conviene al régimen su detención y juzgamiento para evitar el efecto bola de nieve causado por la especulación sobre los alcances de las relaciones establecidas por los tentáculos mafiosos narcos, o, simplemente, Chauvín consideró más seguro la cárcel que la clandestinidad. Pues si “puede decir muchas cosas”, como ha manifestado en declaraciones públicas, se comprende que es preferible estar preso que muerto.
El implicado en la indagación de un presunto caso de tráfico de narcóticos y de influencias, Ignacio Chauvín, pareció para confirmar que las relaciones con las FARC sí estaban establecidas desde el Ministerio de Gobierno.
Chauvín, un dirigente de Movimiento país en Pichincha se desempeñó como subsecretario de Gobierno, cuando Gustavo Larrea estaba al frente de esa cartera de Estado. Hoy es vinculado en una investigación que lleva la Fiscalía de Guayaquil sobre un caso de narcotráfico en contra de tres hermanos Ostaiza, quienes oriundos de Malacatus – Loja, constituyeron en los últimos tres años una red de influencias al más alto nivel del poder constituido por Alianza País.
Dado por desaparecido, Chuavín, se entrega a la Fiscalía en Pichincha luego de hablar con los presentadores de televisión de los programas noticiosos con mayor sintonía en la mañana; ofrecer declaraciones públicas a los medios en las puertas de la Fiscalía, y de desplazarse en motocicleta y recibir vítores de partidarios de Alianza País, en plena calle. En esas declaraciones públicas se autocalifica de “revolucionario, amigo de Raúl Reyes el miembro del secretariado de las FARC, muerto en el campamento que había hecho su centro de operaciones en Angostura, ese apartado de selva ecuatoriana junto al río Putumayo en el frontera con Colombia.
La aparición de Chauvín puede ser interpretada bajo dos lecturas probables: le conviene al régimen su detención y juzgamiento para evitar el efecto bola de nieve causado por la especulación sobre los alcances de las relaciones establecidas por los tentáculos mafiosos narcos, o, simplemente, Chauvín consideró más seguro la cárcel que la clandestinidad. Pues si “puede decir muchas cosas”, como ha manifestado en declaraciones públicas, se comprende que es preferible estar preso que muerto.
martes, 3 de febrero de 2009
Medios echan fuego tras los rabos de paja
Medios echan fuego tras los rabos de paja
Que difícil le resultó al régimen de Rafael Correa sostener su eslogan de las manos limpias. Primero fue el ministro de los deportes y luego el de seguridad.
Gustavo Larrea declina a la candidatura de asambleísta por el escándalo que lo relaciona con Ignacio Chuavín, un ex colaborador suyo a quien la fiscalía vincula en las indagaciones, que por tráfico de drogas, influencias y enriquecimiento ilícito, sigue a los hermanos Ostaiza, una suerte de mafiosos criollos que se manejaban con las típicas estrategias de creación de fachadas aproximándose a miembros de instituciones de poder: policías, militares, políticos.
Los Ostaiza hicieron negocios y amistades en altos niveles institucionales y el más próximo a la cúpula de poder fue el enlace con Ignacio Chauvín y Larrea. Esa posición les ubicó en una proximidad bastante cercana a Correa.
Ignacio Chauvín se mantendrá en la clandestinidad, al menos hasta que pase el proceso electoral del que también le han sugerido a Larrea apartarse. Y es que el cálculo electoral cuenta en este proceso, que será también la medida del desgaste político de Correa y su movimiento Alianza País, luego de dos largos años electorales.
Los medios de comunicación, en esta representación mafiosa criolla que se venía venir desde que Colombia bombardeo el campamento que para sus relaciones exteriores había plantado la guerrilla de las FARC en Angostura, un espacio de territorio ecuatoriano en la margen del río Putumayo, le han seguido el paso con antorchas encendidas y en búsqueda de cada rabo de paja. Y es que la versión colombiana de la permanencia de la FARC en Angustura apuntaba a esos nexos obscuros que suele crear la mafia.
El gobierno ha actuado con prudencia, tras el misterio del paradero del funcionario Chauvín, y la renuncia de Larrea a su candidatura; le queda evitar los otros frentes que los tentáculos del presunto caso de narcotráfico dejan con cada movimiento del expediente abierto en la Fiscalía y la Policía. Además deberá controlar la fragilidad de su frente interno menoscabado con las elecciones intermedia, que lejos de fortalecer la unidad, puso de manifiesto los endebles acuerdos del espectro de grupos que integran la alianza.
Fernando Valda, un ex miembro y activista de la Alianza, ahora convertido en personaje muy incómodo para un régimen al que antes apoyaba y del que se retiró por inconformidad muestra denuncias sustentadas en posesión de grabaciones de conversaciones que al parecer involucran y comprometen a la mismísima cúpula del buró de la Alianza, en ese despreciable juego mafioso criollo.
Que difícil le resultó al régimen de Rafael Correa sostener su eslogan de las manos limpias. Primero fue el ministro de los deportes y luego el de seguridad.
Gustavo Larrea declina a la candidatura de asambleísta por el escándalo que lo relaciona con Ignacio Chuavín, un ex colaborador suyo a quien la fiscalía vincula en las indagaciones, que por tráfico de drogas, influencias y enriquecimiento ilícito, sigue a los hermanos Ostaiza, una suerte de mafiosos criollos que se manejaban con las típicas estrategias de creación de fachadas aproximándose a miembros de instituciones de poder: policías, militares, políticos.
Los Ostaiza hicieron negocios y amistades en altos niveles institucionales y el más próximo a la cúpula de poder fue el enlace con Ignacio Chauvín y Larrea. Esa posición les ubicó en una proximidad bastante cercana a Correa.
Ignacio Chauvín se mantendrá en la clandestinidad, al menos hasta que pase el proceso electoral del que también le han sugerido a Larrea apartarse. Y es que el cálculo electoral cuenta en este proceso, que será también la medida del desgaste político de Correa y su movimiento Alianza País, luego de dos largos años electorales.
Los medios de comunicación, en esta representación mafiosa criolla que se venía venir desde que Colombia bombardeo el campamento que para sus relaciones exteriores había plantado la guerrilla de las FARC en Angostura, un espacio de territorio ecuatoriano en la margen del río Putumayo, le han seguido el paso con antorchas encendidas y en búsqueda de cada rabo de paja. Y es que la versión colombiana de la permanencia de la FARC en Angustura apuntaba a esos nexos obscuros que suele crear la mafia.
El gobierno ha actuado con prudencia, tras el misterio del paradero del funcionario Chauvín, y la renuncia de Larrea a su candidatura; le queda evitar los otros frentes que los tentáculos del presunto caso de narcotráfico dejan con cada movimiento del expediente abierto en la Fiscalía y la Policía. Además deberá controlar la fragilidad de su frente interno menoscabado con las elecciones intermedia, que lejos de fortalecer la unidad, puso de manifiesto los endebles acuerdos del espectro de grupos que integran la alianza.
Fernando Valda, un ex miembro y activista de la Alianza, ahora convertido en personaje muy incómodo para un régimen al que antes apoyaba y del que se retiró por inconformidad muestra denuncias sustentadas en posesión de grabaciones de conversaciones que al parecer involucran y comprometen a la mismísima cúpula del buró de la Alianza, en ese despreciable juego mafioso criollo.
domingo, 11 de enero de 2009
El Quinto Poder debe responder a elección popular
El Quinto Poder debe responder a elección popular
Quedó comprobado. En un país guiado por el factor emocional, como el nuestro, hay que tener un padrino para poder bautizarse.
La elección del Quinto Poder (el de participación ciudadana) debe responder a votación por elección popular y no a un concurso de méritos. Pues, porque en este país de compromisos afectivos adquiridos y resentimientos y rencores sin olvidar ni superar; ningún jurado es libre de actuar con afectos y desafectos.
El Quinto Poder, como la idoneidad y transparencia en los concursos, funciona en los discursos, pero empieza la buena fe a distorsionarse en la interpretación de los instructivos y reglamentos. La calificación de méritos ya estaba viciada de subjetividad desde la misma concepción de los fines que deberá cumplir el Quinto Poder, entre los cuales el único concreto es el de la designación de quienes serán responsables de las entidades de control del Estado, las otras misiones corresponden a aquellas que bien la sabiduría popular les ha dado el nombre de buenos propósitos.
La participación ciudadana en un país diverso y deliberadamente fragmentado al extremo de la intolerancia, en grupos que hasta han antagonizado en el interior del concepto de la estructura actual de poder definido como alianza país, solo persigue un manejo uniforme y vertical que tiene su origen en un buró de frío cálculo electoralista.
Que el Quito Poder, cuya conformación ha fracasado por contradecir la propia naturaleza de la sociedad a la que aspira representar desde un solo horizonte cultural e ideológico, espere, y si es el caso, su designación debería incluirse en la lotería de la elección popular; que si bien es también susceptible de reafirmar la tendencia del movimiento que obtiene la preferencia mayoritaria; sin embargo, es el único instrumento de determinación de dignidades más próximo a lo que conocemos como democracia.
La transitoria constitucional para la designación del Quinto Poder que quede escrita en el texto de la Carta Magna, que como muchos otros principios necesitará, primero, que la sociedad y sus actores maduren a una racionalidad a toda prueba, pero, principalmente, de aquellas influencias emocionales, y si acaso alguien sospecha que la nadie se ha dado cuenta, de esos intereses personales y mezquinos de grupos extremistas, de cualquier tendencia ideológica, que intenta acaparar un poder omnímodo y mantenerlo a cualquier costo, aunque estos fueren los de la dignidad y la decencia.
Quedó comprobado. En un país guiado por el factor emocional, como el nuestro, hay que tener un padrino para poder bautizarse.
La elección del Quinto Poder (el de participación ciudadana) debe responder a votación por elección popular y no a un concurso de méritos. Pues, porque en este país de compromisos afectivos adquiridos y resentimientos y rencores sin olvidar ni superar; ningún jurado es libre de actuar con afectos y desafectos.
El Quinto Poder, como la idoneidad y transparencia en los concursos, funciona en los discursos, pero empieza la buena fe a distorsionarse en la interpretación de los instructivos y reglamentos. La calificación de méritos ya estaba viciada de subjetividad desde la misma concepción de los fines que deberá cumplir el Quinto Poder, entre los cuales el único concreto es el de la designación de quienes serán responsables de las entidades de control del Estado, las otras misiones corresponden a aquellas que bien la sabiduría popular les ha dado el nombre de buenos propósitos.
La participación ciudadana en un país diverso y deliberadamente fragmentado al extremo de la intolerancia, en grupos que hasta han antagonizado en el interior del concepto de la estructura actual de poder definido como alianza país, solo persigue un manejo uniforme y vertical que tiene su origen en un buró de frío cálculo electoralista.
Que el Quito Poder, cuya conformación ha fracasado por contradecir la propia naturaleza de la sociedad a la que aspira representar desde un solo horizonte cultural e ideológico, espere, y si es el caso, su designación debería incluirse en la lotería de la elección popular; que si bien es también susceptible de reafirmar la tendencia del movimiento que obtiene la preferencia mayoritaria; sin embargo, es el único instrumento de determinación de dignidades más próximo a lo que conocemos como democracia.
La transitoria constitucional para la designación del Quinto Poder que quede escrita en el texto de la Carta Magna, que como muchos otros principios necesitará, primero, que la sociedad y sus actores maduren a una racionalidad a toda prueba, pero, principalmente, de aquellas influencias emocionales, y si acaso alguien sospecha que la nadie se ha dado cuenta, de esos intereses personales y mezquinos de grupos extremistas, de cualquier tendencia ideológica, que intenta acaparar un poder omnímodo y mantenerlo a cualquier costo, aunque estos fueren los de la dignidad y la decencia.
sábado, 3 de enero de 2009
La política local también se encarama en el cálculo electoral
La política local también se encarama en el cálculo electoral
La alianza Granda – Carrasco no deja de ser sorpresiva. Y no lo es una vez que el buró político de Alianza País, listas 35, que si bien toma sus resoluciones en Quito está integrada por los asambleístas hoy congresistas, representantes de la provincia del Azuay, como Fernando Cordero y Roxana Alvarado.
La inclusión de Paúl Carrasco, actual prefecto del Azuay, hecha por el buró asumida a regañadientes por los integrantes de la misma Alianza en el Azuay, pero al fin, aceptada sin mayores reparos, en apariencia se fortalece para una posible reelección. La candidatura de Paúl Granda, vicealcalde de Cuenca, sin embargo, deberá superar, primero unas elecciones primarias en la que enfrentará a la de Fernando Pauta, ex gerente de ETAPA, y mano derecha de Fernando Cordero, al menos, cuando alcalde de la ciudad.
Esos son los cálculos y movimientos políticos en Alianza País, el partido de gobierno que aspirará a reproducir los porcentajes de votación obtenidos en elecciones anteriores que incluyen las consultas para la Nueva Constitución, y que en Cuenca fueron, particularmente, favorables al régimen.
Mientras se estructuran las precandidaturas que pulsarán en primarias, a las que también, es probable participe Humberto Cordero, como aspirante a la prefectura, quien preside la dirigencia de Alianza País en el Azuay; el candidato oficial a la alcaldía sigue siendo Marcelo Cabrera, alcalde de Cuenca. Y su binomio con mayores probabilidades es el actual gerente de ETAPA, Santiago López, quien ha sido su primer colaborador en más de 15 años en la administración pública.
Así planteadas las probabilidades pueden resultar con resultados sorpresivos, tanto en las primarias, como parte de la campaña del partido de gobierno; así como en las definitivas del mes de abril.
La alianza Granda – Carrasco no deja de ser sorpresiva. Y no lo es una vez que el buró político de Alianza País, listas 35, que si bien toma sus resoluciones en Quito está integrada por los asambleístas hoy congresistas, representantes de la provincia del Azuay, como Fernando Cordero y Roxana Alvarado.
La inclusión de Paúl Carrasco, actual prefecto del Azuay, hecha por el buró asumida a regañadientes por los integrantes de la misma Alianza en el Azuay, pero al fin, aceptada sin mayores reparos, en apariencia se fortalece para una posible reelección. La candidatura de Paúl Granda, vicealcalde de Cuenca, sin embargo, deberá superar, primero unas elecciones primarias en la que enfrentará a la de Fernando Pauta, ex gerente de ETAPA, y mano derecha de Fernando Cordero, al menos, cuando alcalde de la ciudad.
Esos son los cálculos y movimientos políticos en Alianza País, el partido de gobierno que aspirará a reproducir los porcentajes de votación obtenidos en elecciones anteriores que incluyen las consultas para la Nueva Constitución, y que en Cuenca fueron, particularmente, favorables al régimen.
Mientras se estructuran las precandidaturas que pulsarán en primarias, a las que también, es probable participe Humberto Cordero, como aspirante a la prefectura, quien preside la dirigencia de Alianza País en el Azuay; el candidato oficial a la alcaldía sigue siendo Marcelo Cabrera, alcalde de Cuenca. Y su binomio con mayores probabilidades es el actual gerente de ETAPA, Santiago López, quien ha sido su primer colaborador en más de 15 años en la administración pública.
Así planteadas las probabilidades pueden resultar con resultados sorpresivos, tanto en las primarias, como parte de la campaña del partido de gobierno; así como en las definitivas del mes de abril.
martes, 30 de diciembre de 2008
Un año de campaña es la única previsión posible
Un año de campaña es la única previsión posible
Qué le deparan los astros al Ecuador. Solamente es previsible, que el 2009 será un nuevo año de campaña política.
Aunque la promoción de imagen nunca cesó tras las elecciones presidenciales de hace dos años ahora tomará el giro de la demagogia extrema. El primer indicador de ese comportamiento calculador fue el retiro ayer de la propuesta gubernamental de regular la asistencia del Estado a una posible crisis del sistema financiero de la banca privada.
De tanto hablar de intentos de desestabilización y de chantajes de la “banca usurera”; la gente se lo creyó y empezó a retirar su dinero de los bancos. La reacción es comprensible tras el espanto que provoca la difusión informativa de la crisis del sistema financiero global. El presidente ha tenido que dar pie atrás y retirar su propuesta; así como garantizar que 450 millones de dólares serán el respaldo para el sistema financiero privado, en caso de retiros masivos pongan, literalmente, en bancarrota al sistema financiero.
Asegurados los bancos volvieron las sonrisas, los abrazos y besos a los periodistas, a través de ellos a los medios que han antagonizados; fotografías con los niños y algunas bromas de fin de año, entre otras la de ser quemado con cariño.
Las largas colas en los patios de matriculación vehicular, los bombardeos en la frontera entre Israel y Palestina, los anuncios agoreros de los prestidigitadores, y, claro, dos largos feriados de Navidad y Fin de Año, han contribuido para desviar la atención de la crisis financiera, y, sobre todo, el de preparar el terreno para el inicio de la campaña electoral que mantendrá obnubilados a los ecuatorianos hasta abril.
Los banqueros podrán respirar con tranquilidad el primer trimestre del 2009, y con ellos su antagonista el político en campaña. Los ecuatorianos seguirán escuchando que la esperanza de cambio ya es de todos y que esté cambio, que se ha anunciado desde hace dos años, está próximo. Tan próximo como las elecciones de abril, las lluvias de mayo; ojalá que los vientos de agosto se encarguen de despejar las nubes de ceniza que arroja el Tungurahua, que como cortina de humo ahora impiden que los ecuatorianos puedan apreciar mejor una realidad engañosa construida con deliberada demagogia política. De esa que es capaz de invertir 631 millones de dólares en la compra de armas, 40 millones de dólares en un “avioncito” presidencial; pero descuida el rancho de una tropa que ha empezado a expresar su descontento.
Qué le deparan los astros al Ecuador. Solamente es previsible, que el 2009 será un nuevo año de campaña política.
Aunque la promoción de imagen nunca cesó tras las elecciones presidenciales de hace dos años ahora tomará el giro de la demagogia extrema. El primer indicador de ese comportamiento calculador fue el retiro ayer de la propuesta gubernamental de regular la asistencia del Estado a una posible crisis del sistema financiero de la banca privada.
De tanto hablar de intentos de desestabilización y de chantajes de la “banca usurera”; la gente se lo creyó y empezó a retirar su dinero de los bancos. La reacción es comprensible tras el espanto que provoca la difusión informativa de la crisis del sistema financiero global. El presidente ha tenido que dar pie atrás y retirar su propuesta; así como garantizar que 450 millones de dólares serán el respaldo para el sistema financiero privado, en caso de retiros masivos pongan, literalmente, en bancarrota al sistema financiero.
Asegurados los bancos volvieron las sonrisas, los abrazos y besos a los periodistas, a través de ellos a los medios que han antagonizados; fotografías con los niños y algunas bromas de fin de año, entre otras la de ser quemado con cariño.
Las largas colas en los patios de matriculación vehicular, los bombardeos en la frontera entre Israel y Palestina, los anuncios agoreros de los prestidigitadores, y, claro, dos largos feriados de Navidad y Fin de Año, han contribuido para desviar la atención de la crisis financiera, y, sobre todo, el de preparar el terreno para el inicio de la campaña electoral que mantendrá obnubilados a los ecuatorianos hasta abril.
Los banqueros podrán respirar con tranquilidad el primer trimestre del 2009, y con ellos su antagonista el político en campaña. Los ecuatorianos seguirán escuchando que la esperanza de cambio ya es de todos y que esté cambio, que se ha anunciado desde hace dos años, está próximo. Tan próximo como las elecciones de abril, las lluvias de mayo; ojalá que los vientos de agosto se encarguen de despejar las nubes de ceniza que arroja el Tungurahua, que como cortina de humo ahora impiden que los ecuatorianos puedan apreciar mejor una realidad engañosa construida con deliberada demagogia política. De esa que es capaz de invertir 631 millones de dólares en la compra de armas, 40 millones de dólares en un “avioncito” presidencial; pero descuida el rancho de una tropa que ha empezado a expresar su descontento.
martes, 23 de diciembre de 2008
La desestabilización se fragua en el régimen
La desestabilización se fragua en el régimen
No hay mejor escusa para justificar gastos en armamentos que el anuncio de situaciones de desestabilización. Y, el anuncio, vino del interior del mismo gobierno.
Javier Ponce, irreconocible ministro de defensa, habla en los medios de sus sospechas de intentos de desestabilización y al interior de las Fuerzas Armadas. Pero, ese artilugio nadie se lo cree, ni él mismo.
Con la presunción de los fantasmas causantes de inestabilidad ha reconocido que en menos de dos años el gobierno de Rafael Correa ha colocado 631 millones de dólares en manos de los vendedores “legales” de armas. Las escusas para hacerlo empezaron con el bombardeo en Angostura, la rivera del río Putumayo que entonces era controlado por las FARC.
Siguió la modernización de la Fuerza Aérea, la reubicación de los depósitos y bodegas de armas y municiones, la construcción y mejoras en los destacamentos de frontera con Colombia. La defensa del territorio le ha costado ya al país 631 millones y con los rumores sobre los “intentos de desestabilización” surgidos en el interior del mismo gobierno se pretende justificar el destino de otros 580 millones de dólares hasta el año 2011.
Los que Javier Ponce no advierte y no compara, porque seguramente le da vergüenza es, por ejemplo, que este mismo gobierno temeroso de las situaciones de inestabilidad en el interior de las Fuerzas Armadas, institución a la que ha complacido por dos años, en dos años ha colocado 8 mil dólares, sí ocho mil dólares para la campaña Escuelas Saludables, un proyecto de medicina preventiva encaminado a educar en los cuidados básicos de salud en las escuelas de la provincia del Azuay.
Este mismo gobierno “socialista del siglo XXI, no compara que la inversión en el “avioncito” presidencial adquirido al contado, con plata de los ecuatorianos, fue de 40 millones de dólares, cinco veces más del presupuesto destinado para la campaña Escuelas Saludables.
Así que de seguir en esa línea de gasto e inversiones, con toda seguridad los intentos desestabilizadores los están fraguando ellos mismos, aquellos que tratan de “indeseables” a quienes mantienen posiciones contrarias.
No hay mejor escusa para justificar gastos en armamentos que el anuncio de situaciones de desestabilización. Y, el anuncio, vino del interior del mismo gobierno.
Javier Ponce, irreconocible ministro de defensa, habla en los medios de sus sospechas de intentos de desestabilización y al interior de las Fuerzas Armadas. Pero, ese artilugio nadie se lo cree, ni él mismo.
Con la presunción de los fantasmas causantes de inestabilidad ha reconocido que en menos de dos años el gobierno de Rafael Correa ha colocado 631 millones de dólares en manos de los vendedores “legales” de armas. Las escusas para hacerlo empezaron con el bombardeo en Angostura, la rivera del río Putumayo que entonces era controlado por las FARC.
Siguió la modernización de la Fuerza Aérea, la reubicación de los depósitos y bodegas de armas y municiones, la construcción y mejoras en los destacamentos de frontera con Colombia. La defensa del territorio le ha costado ya al país 631 millones y con los rumores sobre los “intentos de desestabilización” surgidos en el interior del mismo gobierno se pretende justificar el destino de otros 580 millones de dólares hasta el año 2011.
Los que Javier Ponce no advierte y no compara, porque seguramente le da vergüenza es, por ejemplo, que este mismo gobierno temeroso de las situaciones de inestabilidad en el interior de las Fuerzas Armadas, institución a la que ha complacido por dos años, en dos años ha colocado 8 mil dólares, sí ocho mil dólares para la campaña Escuelas Saludables, un proyecto de medicina preventiva encaminado a educar en los cuidados básicos de salud en las escuelas de la provincia del Azuay.
Este mismo gobierno “socialista del siglo XXI, no compara que la inversión en el “avioncito” presidencial adquirido al contado, con plata de los ecuatorianos, fue de 40 millones de dólares, cinco veces más del presupuesto destinado para la campaña Escuelas Saludables.
Así que de seguir en esa línea de gasto e inversiones, con toda seguridad los intentos desestabilizadores los están fraguando ellos mismos, aquellos que tratan de “indeseables” a quienes mantienen posiciones contrarias.
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